La Escuela Profesional de Nutrición y Dietética de la Universidad María Auxiliadora desarrolló dos significativas actividades académicas: la investidura de chaquetas para estudiantes del primer ciclo y la ceremonia de Iniciación Profesional para alumnos de IX y X ciclo, en el marco de las celebraciones por el Día del Nutricionista Peruano y el aniversario de la Escuela Profesional.
La Universidad María Auxiliadora (UMA) celebró dos momentos especialmente significativos en la formación de sus estudiantes de Nutrición y Dietética: la ceremonia de investidura de chaquetas, dirigida a los alumnos del primer ciclo, y la ceremonia de Iniciación Profesional, destinada a los estudiantes de IX y X ciclo.
Ambas actividades representaron etapas distintas, pero complementarias, dentro del camino universitario. Mientras que los estudiantes que recién inician su formación realizaron un voto de compromiso con su desarrollo académico y su futuro ejercicio profesional, los alumnos de los últimos ciclos marcaron el inicio de una nueva etapa vinculada a su acercamiento directo al ejercicio de la profesión.
Las ceremonias se desarrollaron en el marco de las celebraciones por el Día del Nutricionista Peruano y el aniversario de la Escuela Profesional de Nutrición y Dietética.
Una profesión estratégica para la salud del Perú
La apertura de las actividades estuvo a cargo del Mg. Jimmy Paquillo Tinco, director (e) de la Escuela Profesional de Nutrición y Dietética, mientras que el discurso de orden fue pronunciado por el Mg. Julio Mendigure Fernández, vicerrector académico de Ciencias de la Salud de la Universidad María Auxiliadora.
La formación de nuevos nutricionistas adquiere especial importancia frente a los desafíos que enfrenta la salud pública en nuestro país. El Ministerio de Salud ha destacado el rol estratégico de estos profesionales en el abordaje integral de problemas como la anemia, la desnutrición, el sobrepeso y las enfermedades crónicas no transmisibles, así como en la prevención de enfermedades y la promoción de estilos de vida saludables.
En ese escenario, formar nutricionistas con sólidos conocimientos científicos, capacidad para desenvolverse en distintos contextos de atención y, sobre todo, sensibilidad frente a las necesidades de las personas constituye una responsabilidad que trasciende las aulas universitarias.
Para la Universidad María Auxiliadora, este desafío implica acompañar a sus estudiantes desde los primeros pasos de su carrera hasta el momento en que comienzan a trasladar lo aprendido a escenarios reales de atención.
Dos etapas, un mismo compromiso
La investidura de chaquetas permitió a los estudiantes del primer ciclo expresar públicamente su compromiso con la carrera, con su formación académica y con los valores que deberán acompañarlos a lo largo de su futura vida profesional.
Por su parte, la ceremonia de Iniciación Profesional reunió a los estudiantes de IX y X ciclo, quienes se encuentran próximos a afrontar nuevas responsabilidades vinculadas con la práctica profesional y la aplicación de sus conocimientos en contextos reales.
Las actividades contaron además con la presencia de padres y familiares de los estudiantes, quienes compartieron la emoción de estos momentos y acompañaron de cerca un nuevo hito en su formación universitaria.
Su presencia recordó que detrás de cada estudiante existe también una historia de esfuerzo, acompañamiento y expectativas compartidas.
Formar profesionales para los desafíos del país
Estas ceremonias representan, además, el compromiso que asume la Universidad María Auxiliadora con la formación de profesionales capaces de responder a las necesidades actuales y futuras de la salud pública.
Desde la prevención y educación alimentaria hasta la intervención nutricional clínica y comunitaria, el trabajo del nutricionista tiene un impacto directo en el bienestar de las personas durante las diferentes etapas de la vida.
Por ello, la UMA continúa fortaleciendo una formación que combine conocimiento científico, experiencia práctica, ética profesional y vocación de servicio, preparando nutricionistas conscientes de la responsabilidad que asumirán frente a sus pacientes y frente al país.
Para unos estudiantes, estas actividades marcaron el inicio del camino; para otros, el comienzo de una etapa más cercana al ejercicio profesional. Para todos, representaron una misma promesa: poner sus conocimientos al servicio de la salud y el bienestar de las personas.




